miércoles, julio 26, 2006
La inocencia de los niños
-"Si por casualidad es como con Santa Claus, que el Ratón Pérez son ustedes. ¿Me podrían dejar el billete bien cerca del diente, en el medio de la almohada?"
Creo que la película del Ratón Pérez marcó un antes y un después en su vida. A ella le encantó, a mí me pareció una basura. Saliendo un poco del tema, me parece que el encanto de las películas infantiles es una constante. O sea, que a mayor gusto infantil, mayor disgusto adulto y viceversa.
El problema es que la película plantea tantas cosas, que el Ratón se lleva los dientes (yo se los dejo), que les da una moneda de oro (yo le doy un simple billete de $5) ,que no le debe haber costado deducir la cruel verdad.
Encima, cuando mi hija de 14 era una niñita crédula, había leído en un libro que cuando los chicos preguntaban si los Reyes (o lo que sea) eran los padres, lo mejor era contestarles que dicho personaje trae regalos a los chicos que creen en él. Cuando dejaban de creer se ocupaban los padres. Claro, nunca era lo mismo. Con eso , yo me creía la reina de la pedagogía , hasta que mi hija me acusó (entre 12888648 cosas más) de haberla hecho sentir culpable por no creer.
Así que ahora despojada de cualquier técnica supuestamente pedagógica, mi respuesta será:
¡SÍ, LOS REYES MAGOS SON LOS PADRES! ¿RECIÉN TE ENTERÁS?
domingo, julio 23, 2006
Las dos grandes ventajas de ser ginecóloga

Después de muchos años trabajando como médica ginecóloga, considero que las dos grandes ventajas de mi profesión son :
- A nadie le extraña que tengas la puerta trabada o que no contestes cuando te golpean. O sea, que si tenés un rato libre podés leer, comer o limarte las uñas tranquila.
- Siempre tenés un baño privado disponible. Por ley, los consultorios de ginecología tienen que tener un baño exclusivo
sábado, julio 22, 2006
viernes, julio 21, 2006
Manejo de sustancias peligrosas
Siguiendo con el tema alimentario, la semana pasada comprobé la contracara de "si como demás, engordo" que es "si como menos, no engordo". Claro se dice fácil pero requiere un cuidadoso manejo de las sustancias peligrosas.Situación 1: tuvimos una maravillosa reunión en casa. Como resultado de la misma, quedan en nuestra cocina una torta y media, masas finas y secas, unas galletitas que no le gustaron a nadie, 1/4 de budín de chocolate, un montón de sandwiches de miga, 13 empanaditas de jamón y queso y otros varios. ¡Horror! Sé que nuestra convivencia es imposible, que lo nuestro debe terminar, ¡ y lo antes posible! So pena de que desaparezca en mi interior al día siguiente.
Las opciones son freezar o regalar.
Freezar lo que se pueda está bueno, pero corremos el riesgo de descongelarlo y comerlo más adelante. A eso hay que sumarle la tortura de saber que, aunque duro como una piedra, sigue ahí a la distancia de una pasada por el microondas.
La 2º opción es regalar. Esa es muy buena, pero no siempre funciona. En mi familia, todos "se cuidan" así que ofrecer una torta de chocolate y crema es como regalar desechos radioactivos. Nadie los quiere.
Situación 2: Alguien me quiere mucho y me demuestra su afecto con una caja de bombones o una tableta de 200 g de chocolate (¿se nota por dónde pasan mis gustos?). Yo estoy muy agradecida con el gesto, pero mi parte más realista me dice que lo mejor es hacerlo recircular. Racionalmente podría abrirlo y comer 2 ó 3 cuadraditos, pero las veces que lo intenté terminé en un estado de inconciencia del cual sólo emerjo con la boca llena de chocolate , la caja sospechosamente vacía y muchos papelitos alrededor.
Una buena opción es abrirlo con más gente que nos garantice que a duras penas podamos comer un bombón.
Muchas veces se lo cedo a mi hija mayor con la condición de que lo esconda en las profundidades de su habitación para que yo no sepa dónde está. A veces lo encuentro....
miércoles, julio 19, 2006
El Ilustre Amor
El Ilustre Amor
Manuel Mujica Láinez
(Argentina)
– 1797 –
En el aire fino, mañanero, de abril, avanza oscilando por
A Magdalena le late el corazón locamente. De vez en vez se lleva el pañuelo a los labios. Otras, no pudiendo dominarse, abandona su acecho y camina sin razón por el aposento enorme, oscuro. El vestido enlutado y la mantilla de duelo disimulan su figura otoñal de mujer que nunca ha sido hermosa. Pero pronto regresa a la ventana y empuja suavemente el tablero. Poco falta ya. Dentro de unos minutos el séquito pasará frente a su casa.
Magdalena se retuerce las manos. ¿Se animará, se animará a salir?
Ya se oyen los latines con claridad. Encabeza la marcha el deán, entre los curas catedralicios y los diáconos cuyo andar se acompasa con el lujo de las dalmáticas. Sigue el Cabildo eclesiástico, en alto las cruces y los pendones de las cofradías. Algunos esclavos se han puesto de hinojos junto a la ventana de Magdalena. Por encima de sus cráneos motudos, desfilan las mazas del Cabildo. Tendrá que ser ahora. Magdalena ahoga un grito, abre la puerta y sale.
Afuera, la plaza inmensa, trémula bajo el tibio sol, está inundada de gente. Nadie quiso perder las ceremonias. El ataúd se balancea como una barca sobre el séquito despacioso. Pasan ahora los miembros del Consulado y los de
Magdalena se suma al cortejo llorando desesperadamente. El sobrino de Su Excelencia se hace a un lado, a pesar del rigor de la etiqueta, y le roza un hombro con la mano perdida entre encajes, para sosegar tanto dolor.
Pero Magdalena no calla. Su llanto se mezcla a los latines litúrgicos, cuya música decora el nombre ilustre: «Excmo. Domino Pedro Melo de Portugal et Villena, militaris ordinis Sancti Jacobi...»
El Marqués de Casa Hermosa vuelve un poco la cabeza altiva en pos de quién gime así. Y el secretario virreinal también, sorprendido. Y los cónsules del Real Consulado. Quienes más se asombran son las cuatro hermanas de Magdalena, las cuatro hermanas jóvenes cuyos maridos desempeñan cargos en el gobierno de la ciudad.
–¿Qué tendrá Magdalena?
–¿Qué tendrá Magdalena?
–¿Cómo habrá venido aquí, ella que nunca deja la casa?
Las otras vecinas lo comentan con bisbiseos hipócritas, en el rumor de los largos rosarios.
–¿Por qué llorará así Magdalena?
A las cuatro hermanas ese llanto y ese duelo las perturban. ¿Qué puede importarle a la mayor, a la enclaustrada, la muerte de don Pedro? ¿Qué pudo acercarla a señorón tan distante, al señor cuyas órdenes recibían sus maridos temblando, como si emanaran del propio Rey?
El Marqués de Casa Hermosa suspira y menea la cabeza. Se alisa la blanca peluca y tercia la capa porque la brisa se empieza a enfriar.
Ya suenan sus pasos en
Magdalena se desliza quedamente entre los oidores y los cónsules. Se aproxima al asiento de dosel donde el decano de
El deán, al tornarse con los brazos abiertos como alas, para la primera bendición, la ve y alza una ceja. Tose el Marqués de Casa Hermosa, incómodo. Pero el sobrino del Virrey permanece al lado de la dama cuitada, palmeándola, calmándola.
Sólo unos metros escasos la separan del túmulo. Allá arriba, cruzadas las manos sobre el pecho, descansa don Pedro, con sus trofeos, con sus insignias.
–¿Qué le acontece a Magdalena?
Las cuatro hermanas arden como cuatro hachones. Chisporrotean, celosas.
–¿Qué diantre le pasa? ¿Ha extraviado el juicio? ¿O habrá habido algo, algo muy íntimo, entre ella y el Virrey? Pero no, no, es imposible... ¿cuándo?
Don Pedro Melo de Portugal y Villena, de la casa de los duques de Braganza, caballero de
Magdalena, de rodillas, convulsa, responde a los Dominus vobiscum.
Las vecinas se codean:
–¡Qué escándalo! Ya ni pudor queda en esta tierra... ¡Y qué calladito lo tuvo!
Pero, simultáneamente, infíltrase en el ánimo de todos esos hombres y de todas esas mujeres, como algo más recio, más sutil que su irritado desdén, un indefinible respeto hacía quien tan cerca estuvo del amo.
La procesión ondula hacia el convento de las capuchinas de Santa Clara del cual fue protector Su Excelencia. Magdalena no logra casi tenerse en pie. La sostiene el sobrino de don Pedro, y el Marqués de Casa Hermosa, malhumorado, le murmura desflecadas frases de consuelo.
Las cuatro hermanas jóvenes no osan mirarse.
¡Mosca muerta! ¡Mosca muerta! ¡Cómo se habrá reído de ellas, para sus adentros, cuando le hicieron sentir, con mil ilusiones agrias, su superioridad de mujeres casadas, fecundas, ante la hembra seca, reseca, vieja a los cuarenta años, sin vida, sin nada, que jamás salía del caserón paterno de
–¿Qué hacemos? –susurra la segunda.
Han descendido el cadáver a su sepulcro, abierto junto a la reja del coro de las monjas. Se fue don Pedro, como un muñeco suntuoso. Era demasiado soberbio para escuchar el zumbido de avispas que revolotea en torno de su magnificencia displicente.
Despídese el concurso. El regente de
Regresan a la gran casa vacía. Nadie dice palabra. Entre la belleza insulsa de las otras, destácase la madurez de Magdalena con quemante fulgor. Les parece que no la han observado bien hasta hoy, que sólo hoy la conocen. Y en el fondo, en el secretísimo fondo de su alma, hermanas y cuñados la temen y la admiran. Es como si un pincel de artista hubiera barnizado esa tela deslucida, agrietada, remozándola para siempre.
Claro que de estas cosas no se hablará. No hay que hablar de estas cosas.
Magdalena atraviesa el zaguán de su casa, erguida, triunfante. Ya no la dejará. Hasta el fin de sus días vivirá encerrada, como un ídolo fascinador, corno un objeto raro, precioso, casi legendario, en las salas sombrías, esas salas que abandonó por última vez para seguir el cortejo mortuorio de un Virrey a quien no había visto nunca.
© Editorial Sudamericana S.A.
Manuel Mujica Láinez
(Argentina)
sábado, julio 15, 2006
Diario de una mujer a dieta
Hace ya algunos años que descubrí que si uno come más de lo que necesita engorda. Gracias, todavía estoy esperando el Nobel por mi contribución a la ciencia, pero ese premio debe estar arreglado porque no se lo dieron a Borges y a mí tampoco.
Hasta que llega la etapa de los “porqués”. Que nunca son del tipo de ¿por qué no como más acelga?, sino en la onda de ¿por qué no comer una rodaja más de pan?, si no es nada…¿Por qué no probar generosamente las papas fritas que estoy haciendo? Si no, no sé cómo están saliendo. ¿Por qué no cortar una rodaja finita de torta? Seguro que no se nota, ¿Por qué no cortar otra?
Al final el plan termina siendo sólo el soporte de un montón de adornos que le fui agregando. El problema es que se empieza a reflejar en la balanza. Mejor dicho, en mi cuerpo, pero siempre es más fácil echarle la culpa a la balanza :-)
En ese momento, comienzo a suponer que estoy comiendo algunas cositas de más, pero ¿será para tanto como para subir? Impulsada por el grupo y la coordinadora empiezo a anotar lo que como. ¡Qué momento deprimente! El sufrimiento es doble. Por un lado, digo no a más cosas que antes hubiera comido “distraídamente”, porque no quiero que mi registro sea un catálogo del Café Martínez. Por el otro, aún con restricciones veo cuantas “pequeñas diferencias” hay entre el plan que supuestamente estoy siguiendo y la abultada realidad. Hay otro tipo de preguntas ¿lo como y no lo escribo?
En busca de inspiración leo las enseñanzas de Buda: Él nos pide que establezcamos una diferencia entre lo que necesitamos y lo que queremos y nos esforcemos por nuestras necesidades y modifiquemos nuestros deseos. Él nos dice que nuestras necesidades pueden ser cubiertas pero lo que deseamos no tiene fin —un pozo sin fondo. Hay necesidades que son esenciales, fundamentales, y que deben ser satisfechas, y son éstas por las cuáles deberíamos trabajar. Los deseos más allá de eso deberían ser gradualmente reducidos.
Me siento impresionada. No sólo me parece válido para la vida, sino especialmente pertinente para el tema de la comida. ¡Si sólo comiera lo que necesito!¡Si sólo agregara un par de extras por semana!
Pero ¿qué sabe Buda de esto? Si él es un gordo...
viernes, julio 14, 2006
Cuando yo era chica
Me molesta bastante el "español neutro" con que hablan los chicos. Ya sé que lo escuchan en la tele, pero me fastidia oir a mi hija de 6 años hablar de tú, de cometas, de ordenar una comida.
En general suelo decirle "así se dice en otros países, nosotros decimos tal". Un día me preguntó: "Mamá, cuando eras chica ¿cómo se decía Internet?"
¡Qué verguenza confesarle que cuando yo era chica Intrnet no se decía de ninguna manera! ;-). Era fantaciencia (para usar un término moderno). Nuestros sueños más locos eran poder ver televisión en colores.
Lo peor es que ahora, el día que no tengo conexión me siento desvalida. ¡Y eso que tengo la TV en colores! (y el video, y el DVD y el reproductor de MP3)
domingo, julio 09, 2006
Algo más sobre la vacuna del HPV
La expectativa se cumplió. La vacuna tiene nombre y está en las farmacias (o estará dentro de muy poco). Los medios se sumaron a la campaña de promoción. Que se puede prevenir el cáncer de cuello uterino, que todas las mujeres jóvenes deberían vacunarse. Sin embargo, a medida que fui sabiendo más, la realidad es bastante decepcionante.
Lo lamento mucho, pero antes de contarles sobre la vacuna del HPV tendría que contarles algunas cosas sobre el virus y su relación con el cáncer.
El HPV es un virus. Se contagia habitualmente por vía sexual, pero no siempre. Es muy común. Se calcula que más de la mitad de las mujeres tuvo contacto con el virus. En la mayoría de los casos, la infección se cura sola y ahí termina todo. En otros queda como una infección persistente.
En algunas mujeres esta infección provoca lesiones. Se las llama lesiones de bajo grado. Si se las deja la gran mayoría se cura sola o queda así.
Sin embargo, el 15% progresa a lesiones de alto grado que pueden ser precursoras de un cáncer de cuello de útero. Una vez que tenemos una lesión de alto grado, si la dejamos vemos que la mitad se fue sola o está igual, pero que la otra mitad ya es un cáncer.
Esta progresión (si se produce) es muy lenta. Se calcula que entre una lesión de bajo grado y un cáncer pasan aproximadamente 10 años. La función del Papanicolaou es justamente encontrar esas lesiones precursoras mientras sean curables con tratamientos no agresivos.
Una idea fundamental es que el HPV es lo que se llama un “cofactor necesario” para el cáncer de cuello. O sea, puede haber mujeres con HPV que no tengan ni vayan a tener cáncer (que por otra parte es la inmensa mayoría), pero del pequeño grupo que desarrolló un cáncer de cuello TODAS tienen HPV.
La idea de la vacuna es que si se pudiera evitar que las mujeres se contagien con HPV, no podrían tener cáncer de cuello. Por supuesto, habría que vacunar antes de que puedan infectarse o sea, antes de que comiencen a tener relaciones sexuales. Hasta aquí, todo bien.
Pero, el HPV no tiene un único tipo de virus. Existen decenas de cepas. Algunas están asociadas a las lesiones benignas (tipo verrugas) y otras son oncogénicas (son cancerígenas). La vacuna que se desarrolló por medio de una maravilla de ingeniería genética que se refleja en su costo. Protege contra las cepas 6 y 11 (que dan verrugas benignas pero molestas) y contra las 16 y 18 que son cancerígenas.
Mientras que la cepa 16 provoca la mitad de los cánceres de cuello en el mundo, la 18 se lleva el 25%. La fracción restante corresponde a otras cepas. Esto no es igual en todas partes. En EEUU, la segunda en frecuencia es la 18. En la Argentina no hay datos de todo el país, pero los estudios que se hicieron en algunas provincias muestran que el más frecuente es el 16, seguido de 33, 18 y otras cepas según los lugares.
Para resumir (digamos que me acordé algo tarde), digamos que se trata de una vacuna muy cara (3 dosis, en que suman entre 360 y 450 DÓLARES).
En el mejor de los casos evitaría 3 de cada 4 cánceres (probablemente menos en nuestro país). Como hay cánceres asociados a otras cepas, habría que seguir haciendo controles con Pap.
Dicho sea de paso, el rastreo universal con Papanicolau hace el cáncer de cuello una rareza. Otra ventaja, es baratísimo ¿Y cuántas mujeres cumplen con los controles en la Argentina? La respuesta es desoladora. Aproximadamente el 15%. Muy poco.
Entonces, estamos de acuerdo que el desarrollo de la vacuna es una joya de la ingeniería genética. Al margen de eso, ¿cuál es la verdadera utilidad que va a tener? Pareciera que menos de lo que nos dice la propaganda
viernes, julio 07, 2006
¡"YO CONTRA EL MUNDO" LANZA EL PRIMER Y ÚLTIMO CURSO INTEGRAL DE TODO!
Así que levantado directamente del weblog de Clarín:
¡"YO CONTRA EL MUNDO" LANZA EL PRIMER Y ÚLTIMO CURSO INTEGRAL DE TODO!
El hecho de que una universidad auspicie a “Los Simpson” nos da la pauta de que vivimos en la ERA DE LAS UNIVERSIDADES PRIVADAS; prácticamente no se puede dar dos pasos sin toparse con estos recintos del Saber Pagado.
En sintonía con su tiempo, la Universidad de “Yo contra el Mundo” reinicia sus actividades, pero esta vez con un objetivo más ambicioso: resumir, en una “carrera corta”, todo el CONOCIMIENTO HUMANO, de modo que el educando pueda ahorrarse los horrendos años de primaria y secundaria y, luego de retozar por los prados durante los mejores doce añitos de sus vidas, pasar directamente a la Papúa, y después no tener la necesidad de agarrar un libro durante el resto de su sabihonda vida!
Este es el programa de la carrera para la Licenciatura en Todo:
PRIMER AÑO: Animales 1: Cómo se llaman. Todos. Del Abada (rinoceronte africano, gracias al cual gané moralmente un “¿Quién quiere ser Millonario?”) al Zorro. Nombres puestos por sus dueños, si los tienen. Todos. Anatomía, fisiología, historia y costumbres de todos y cada uno de ellos. Y de sus dueños, si los tienen. Animales famosos, reales e imaginarios. Cómo salvarse del ataque de un oso. Seminario: Análisis crítico de la película esa de Anthony Hopkins donde se enfrenta a un oso. Plantas 1: Nombres de todas. Clasificación por especie y género, pero también por color, por tamaño y por precio en el vivero del barrio. Cosas para decirles a las plantas. Taller de Diferenciación entre plantas comestibles, plantas de adorno y plantas que no sirven para nada (por ejemplo, el potus). Personas 1: Cómo se llaman. Todas. Se hace hincapié en las personas vivas, pero en realidad se estudian todas. Anatomía, fisiología y costumbres de todas y cada una de ellas (por razones de espacio se omiten en este curso a las personas que tienen animales, ya estudiadas en Animales 1. Bah, no mejor no, se incluyen y sirve de repaso). Filatelia 1 y 2. Climatología. Geometría: Figuras geométricas. Cómo dibujar un triángulo. Uso correcto del transportador. Física cuántica y no cuántica.
SEGUNDO AÑO: Arquitectura 1: Tipos de casitas (chalecito, cabaña de troncos, iglú y tipi indio). Cómo se hacen. Compra correcta de tablero de dibujo e historia del mismo y de todos los tableros de dibujo en particular, uno por uno. Construcción de tablero de dibujo. Historia de las herramientas (en general y en particular) necesarias para construir un tablero de dibujo. Química. Animales 2: Medicina veterinaria. Conducción de programas tipo “El cazador de cocodrilos”. Taller de confección de nombres para veterinarias de barrio, compuestas por un animal y una característica, por ejemplo: “El Rinoceronte Lindo” (este procedimiento sirve también para jardines de infantes. De pasadita, puericultura, pediatría, curso de maestra jardinera y eliminación de piojos). Plantas 2: Jardinería integral, horticultura y confección de ensaladas completas. Atención de viveros. Taller de leñadorismo: Cómo gritar “¡Abajooooo!”. Medicina 1: Neurocirugía, oncología y tratamiento de uña. Historia de la medicina, de los médicos y cómo se llaman todos y cada uno de ellos. Arquería 1, 2 y 3. Diseño de modas, de interiores, gráfico, industrial, imagen y sonido y de cosas que no se sabe bien qué son para vender en Palermo. Historia de Palermo (se estudia todo junto por razones de espacio). Astronomía: Cuántas estrellas hay. Cómo contarlas. Uso correcto del telescopio. Dónde comprarlo. Cómo conseguir el dinero a tal efecto.
TERCER AÑO: Arquitectura 2: Construcción de catedrales góticas e historia de las mismas. Medicina 2: Cómo salvar gente. Primeros auxilios y amputación casera. Angelología. Ovnilogía. Pirámides energéticas y tarjetería española (se dan juntas por cuestiones de espacio). Odontología. Seminario: ¿Quié tan limpio debe estar un consultorio para que no parezca roñoso pero tampoco tan limpio que te de impresión? Animales 3: Animales imaginarios y que podrían haber sido imaginarios. Ropa que usan cada uno de ellos, desde los pantalones con botoncitos de Mickey a la remerita roja de Condorito. Confección de esta ropa con técnica de telar y también con fibras de palmera. Granos de arena 1: Cuántos hay. Cuántos podría haber en planetas lejanos. Historia de la Iglesia de Elvis. Trigonometría, Química y Medicina 3 y 4 (Se dan juntas porque como es una carrera corta queda un añito solo).
CUARTO AÑO: Derecho 1, 2, 3 y 4: Cómo ser abogado. Trámites. Chaleco. Memorización del Código Penal combinado con electroshocks. Psiquiatría 1 y 2: Locos famosos (se excluye a Napoleón, que no estaba loco; se trata de una confusión por culpa de los chistes gráficos). Pastillitas: cómo se llaman, memorización del vademécum y cómo se las llama en la jerga pastera. Avistaje de blísters de psicofármacos en las playitas de la Costanera norte y confección de instalaciones artísticas con los mismos. Modelaje. Antropología. Periodismo. Budismo. Kirchnerismo. Chocolate. Matemática: Toda. Todos los números, del 1 al 1.985.455.677.213. Después no hay más. Es así, salió en todos los diarios. Suma, resta, multiplicación, división, potenciación, raíz cuadrada y dibujo de caritas con números. Números naturales, números negativos, números imaginarios, números raros, números exóticos y números estrambóticos, por ejemplo el 76$7. Curso de piloto de barcos y de aviones, dentro de lo posible no al mismo tiempo. Plomería, gasismo, electricismo, reparación de coches, electrodomésticos y PCs. Música 1: Cómo se llaman todas las canciones. Curso de oído absoluto con Charly García. Pintura, dibujo, teatro, mimo y aerosografía. Ingeniería 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7 y 8: Toda la ingeniería, incluso hay que ver si hacen falta 8. No sé 8 qué tampoco. No importa. Después vemos. Vamos que quedan dos semanitas y todavía faltan materias. Educación Física. Historia de la colección de platitos de diferentes partes del mundo que tiene mi vecino. Granos de arena 2: Repaso, clasificación de granos, de a un grano por clase, y cómo se llaman, y si no tienen nombre curso de bautizamiento de granos de arena y de los posibles granos de arena imaginario, y su historia., y su posible historia en infinitos universos paralelos. Listo. Nada más. Qué, te parece poco, bueno, ¡saquen una hoja!
Aaaahhh, mierda, me faltó “herrería artística”. Ya me veo venir a los padres.
martes, julio 04, 2006
La frase del día
Economicémosla’. (Mark Twain)
domingo, julio 02, 2006
Corrección : parece que las buenas noticias venden más
Sin embargo, hace unos días tuve la oportunidad de charlar con una amiga que, además de ese alto honor, es una conocida periodista. Para proteger su identidad la voy a llamar "María" (en realidad su verdadero nombre es Lucía Otero, DNI 16.356.625, vive en Hidalgo 275, 8º D, CABA, su teléfono es 11-4902-0066, su celular (15) 4536-2861 y su correo electrónico es lucia.otero-64@hotmail.com, pero por favor que todo esto quede entre nosotros).
Me decía que en realidad, las buenas noticias son las que más venden. Tampoco venden mucho más, pero siempre más. Que, sin necesidad de que se persiga una rentabilidad inmediata, hay notas más fáciles de armar que otras. Pensándolo bien, si en la nota Crecieron 40% las violaciones , el periodista empieza a relativizar diciendo que nadie sabe si crecieron o no porque no hay forma de demostrarlo, que lo único es que hay más denuncias y que vaya uno a saber que significa eso..... la nota no se sostiene. Siendo la labor del periodista escribir notas, es probable que se tienda al bombardeo de información que en general es irrelevante.
Como estoy segura que la preocupación que les causo mi post sobre las malas noticias no los dejó dormir desde entonces, me sentí en la obligación de ofrecerles este otro punto de vista, probablemente más fundado.
Recuerden que la única lectura valiosa es la de este blog
sábado, julio 01, 2006
¿Para qué sirve educación física en la secundaria?

Qué se yo para que sirve. Desde mi ingenuidad siempre pensé que su función era presentarles a los chicos alternativas deportivas para que conocieran todo lo bueno de la actividad física y después siguieran practicándola.
En mi época no era así. En mi escuela se enseñaba voley y pelota al cesto (sí, hablo de fines de los '70). Un día nos mostraban algo nuevo, a la clase siguiente lo tomaban. Por supuesto, a menos que ya hubieras practicado ese deporte, o tuvieras un talento natural para el mismo, o todo junto el camino natural era el fracaso. Ser ignorada y a veces humillada por la profesora de turno por no poder aprender una nueva jugada con sólo verla una vez.
Tampoco tenía nada que ver si practicabas o hasta eras brillante en algún otro deporte. Eras un fracaso ambulante por no enloquecerte por atrapar una pelota. En realidad, ¿qué sentido tiene pelearse todos por una pelota? ¡Compren más! :-)
En mi caso personal, mi vida extraescolar durante la secuandaria la dedicaba a entrenarme y competir en gimnasia rítmica. Representé a Vélez y a GEVP en metropolitanos y nacionales, pero eso no contaba. No era hábil para hacer un remate con la pelota de voley. Merecía estar entre "las peores de todas" y estar siempre a punto de llevarme "gimnasia".
Casi no tengo fotos de esos años (era difícil sacar fotos en moviento). Por supuesto, que seguí haciendo actividad física. Me pasé a la gimnasia artística y maravillosa ;-) gimnasta que ven en las fotos soy yo en el Budding Gym este verano.
Pero esta historia no tiene un final feliz (un poco de supenso). Yo pensé que con todos los cambios que sufrió la educación en los últimos años. ESO también había cambiado. Pero no. Mi hija está en 2º año. Cambió el escenario. Ahora el drama transcurre en Ciudad Universitaria. Cambió el deporte. Ahora el problema es que no es hábil con el palo de hockey.El resto es la misma historia. No sirve que Ailén sepa nadar, haya practicado gimnasia artística, patinaje sobre hielo ,sea muy buena en trapecio y ahora juegue al tenis. No tiene un talento natural para captar al momento una jugada de hockeyy eso hace que vuelva sientiéndose "yo, la peor de todas" de las clases y que analice si vale la pena seguir tratando o directamente se la lleva a diciembre.
Si no fuera que no lo creo intencional, diría que el objetivo de las clases de eduación física de la secundaria son que uno ODIE con toda su alma el deporte y no se le ocurra practicarlo nunca más en su vida. Si esa no es la meta, me parece que están mal planteadas.

Me despido en una pirueta :-)
miércoles, junio 28, 2006
EL VITRAL Y EL VIDRIO DE VENTANA
Siempre he sido renuente a dar opiniones argumentadas sobre historias particulares porque no confío en mi habilidad para reconocer lo que es bueno, lo que es malo y por qué. Aun así no puedo dejar de tener ciertas ideas sobre el oficio de escribir acumuladas a lo largo de mi carrera, y una de ellas está ligada a una metáfora que oí por primera vez en boca de mi buen amigo Jay Kay, infatigable fotógrafo de la ciencia ficción. Parece que hay dos maneras de escribir ficción. En una de ellas, uno presta más atención al lenguaje mismo que a los hechos que está describiendo. Uno ansía escribir con colorido, pintando un cuadro de la escena y el entorno de los hechos. Uno desea evocar en el lector un estado de ánimo que le haga posible sentir los hechos que tienen lugar de una manera más intensa que la que posibilitaría una simple enumeración de aquéllos. Esto no se logra fácilmente. Ha habido tantas frases coloridas que otros escritores emplearon frecuentemente en el pasado para evocar todo lo que uno quiera evocar que han terminado por gastarse hasta quedar secas. Han perdido toda capacidad de cumplir su función. A veces un solo uso en el pasado basta para anular una frase si ese uso es muy famoso por aparecer en Hamlet o en el Discurso de Gettysburg.El objetivo de ser brillante y evitar al mismo tiempo el cliché es difícil de alcanzar. A menudo hace falta pulir y repulir hasta conseguir que las cosas salgan correctamente. Si uno lo logra, ha escrito poéticamente. Ha escrito con estilo. Todos lo admiran; por lo menos todos los que pretenden tener buen gusto literario. Y sin embargo, aunque las frases puedan ser memorables, aunque su ritmo pueda ser grandioso, aunque los estados de ánimo puedan ser efectivamente evocados, puede ocurrir que la historia sea ligeramente difícil de entender. Escribir de esa manera es como construir un vitral maravilloso con trozos de vidrio de color. El resultado puede ser un espectáculo grandioso y digno de verse, pero si uno está interesado en ver lo que está pasando en la calle, va a serle difícil lograrlo mirando a través del vitral. Que no se me interprete mal. No es imprescindible que algo pueda entenderse en el acto. De hecho, cavilar sobre el vitral de una historia bien escrita y releerla puede, poco a poco, iluminarlo a uno. Uno puede llegar a encontrar todo tipo de simbolismos, y entenderla de mil maneras diferentes en diversos niveles. La satisfacción que uno puede sentir al lograr una comprensión profunda de algo no puede ser igualada por la “comprensión” superficial que se obtiene en un instante. Si uno tiene tiempo para eso. Reconozcámoslo, no todos tenemos tiempo para el ocio. Y aun cuando lo tengamos, hay muchas actividades que compiten por ese tiempo libre y puede ser que no nos sintamos capaces de gastar una parte con una obra literaria que nos exige un esfuerzo permanente de atención. Pero aun así querríamos leer una historia. ¿Qué podemos hacer? Hay también otra manera de escribir. En ésta, las palabras y las frases son elegidas no por su frescura o su novedad, o por su capacidad inesperada de evocar un estado de ánimo, sino simplemente por su capacidad de describir lo que está pasando sin interferir. Todo queda subordinado a la claridad. Es la clase de estilo en la que se prefiere la oración simple a las proposiciones subordinadas, la palabra familiar a la palabra rara, las palabras cortas a las largas. Esto no significa que no haya proposiciones subordinadas o palabras raras o largas. Lo que significa es que estos recursos son usados sólo cuando la claridad lo exige. A igualdad de condiciones, uno opta por lo directo, familiar, corto. El resultado es que uno puede ver con absoluta claridad lo que está pasando (si la redacción es manejada con suficiente soltura). Lo ideal es que uno ni siquiera se dé cuenta de que está redactando. Un escrito hecho así puede ser comparado al vidrio transparente de una ventana. Uno puede ver con exactitud lo que está pasando en la calle y no toma conciencia de que está el vidrio. Da la casualidad de que muchos críticos valoran sólo los vitrales. Están acostumbrados a alcanzar una comprensión que está más allá de la de los lectores menos experimentados (o fingen estarlo, porque si hay más escritores malos que buenos, también hay más críticas incompetentes que competentes) y se sienten incómodos si algo es demasiado claro o simple. Después de todo, si cualquiera puede entender una obra de arte ¿para qué hace falta un crítico? Puesto que el crítico corre el riesgo de quedarse sin trabajo (o, peor aún, sin su autoestima) cuando aparece un escrito tipo vidrio de ventana, su reacción habitual es la de desecharlo como “superficial”, “carente de estilo”, “falto de significación”, y algunos otros adjetivos cuidadosamente memorizados. En realidad, hasta podría parecer que ellos tienen razón. Si miramos primero un buen vitral y luego un buen vidrio de ventana, tendríamos que carecer totalmente de discernimiento para no ver que el primero es una obra de arte mientras que el segundo es tan sólo un objeto utilitario. Y sin embargo, ya en el tercer siglo antes de Cristo se hacían vitrales de gran valor artístico con vidrios de colores, mientras que la fabricación del vidrio de ventana sólo se logró acabadamente en el siglo diecisiete. En otras palabras, llevó dos mil años progresar desde el vidrio de colores con el que se hacían vitrales maravillosos hasta algo tan simple y “nimio” como el vidrio transparente, sin rayas, ni ondulaciones, ni burbujas. Qué extraño que algo tan “simple” sea tanto más difícil de fabricar que algo “artístico”.Y lo mismo ocurre en literatura. Si una historia está escrita muy artísticamente, muy poéticamente, muy estilísticamente, es fácil ver que fue difícil escribirla y que exigió una gran habilidad en su construcción. Pero si otra historia está escrita con tanta simplicidad y claridad que uno no repara en la redacción, esto no significa que no haya habido ningún tipo de problema al escribir, bien puede haber sido más difícil introducir claridad que introducir poesía. Hace falta mucho arte para crear algo que parezca desprovisto de arte. Conozco un escritor (sus iniciales son I. A. y mi relación con él es muy estrecha) al que le han dicho en numerosas ocasiones: “Yo no sé si usted es un escritor exactamente, pero sabe usted contar muy bien sus cuentos”. Los necios que dicen esto piensan que demuestran así su condescendencia, pero yo sonrío y me siento halagado, porque no es fácil contar bien un cuento. Si usted no lo cree, póngase a abordar personas al azar y pídales que le cuenten un cuento. Si lo hace por un período ininterrumpido de tan sólo tres horas puede ser que no recupere usted jamás su cordura. Escribir de tal manera que el estilo pase inadvertido, y que los hechos descritos entren en el cerebro como si uno mismo estuviera viviéndolos, es un arte muy difícil y necesario. A veces uno quiere ver lo que está pasando en la calle y aun la más pequeña imperfección en el vidrio de la ventana puede resultar un estorbo. Y a veces uno quiere leer una historia y verse llevado por los hechos rápida y suavemente, sin la menor imperfección de estilo que pueda recordarle a uno que uno está sólo leyendo y no viviendo. Bueno, supongamos entonces que tenemos dos historias: una tipo vitral y una tipo vidrio de ventana. No son directamente comparables, sin duda, pero supongamos que las dos (cada cual a su manera) son de igual calidad. En tal caso ¿cuál elegir? Si yo fuera el que elige, optaría siempre por el vidrio de ventana. Es lo que me gusta escribir y lo que me gusta leer.
Adivinen que es lo que yo pienso. Es fácil saberlo con sólo una pista. No me gusta la poesía ;-)
martes, junio 27, 2006
Diario íntimo
EL DIARIO DE ELLA
El domingo por la noche lo encontré raro.Habíamos quedado en encontrarnos en un bar para tomar una copa.Estuve toda la tarde de compras con unas amigas y pensé que era culpa mía porque llegué con un poco de retraso a mi cita, pero él no hizo ningún comentario.La conversación no era muy animada, así que le propuse ir a un lugar más íntimo para poder charlar más tranquilamente.
Fuimos a un restaurante y él se seguía portando de forma extraña.Estaba como ausente. Intenté que se animara y empecé a pensar si sería por culpa mía o por cualquier otra cosa.Le pregunté y me dijo que no tenía que ver conmigo.Pero no me quedé muy convencida.En el camino para casa, en el coche, le dije que lo quería mucho y él se limitó a pasarme el brazo por los hombros, sin contestarme.No sé cómo explicar su actitud, porque no me dijo que él también me quería, no dijo nada y yo estaba cada vez más preocupada.Llegamos por fin a casa y en ese momento pensé que quería dejarme.Por eso intenté hacerle hablar, pero encendió la tele y se puso a mirarla con aire distante, como haciéndome ver que todo había terminado entre nosotros.Por fin desistí y le dije que me iba a la cama.Más o menos diez minutos más tarde, él vino también y, para mi sorpresa, correspondió a mis caricias e hicimos el amor.Pero seguía teniendo un aire distraído.Después quise afrontar la situación, hablar con cuanto antes, pero se quedó dormido.Empecé a llorar y lloré hasta quedarme adormecida.Ya no sé qué hacer.Estoy casi segura de que sus pensamientos están con otra.Mi vida es un auténtico desastre
EL DIARIO DE ÉL
El domingo perdio River contra Boca.Al menos me eché un polvo ...
sábado, junio 24, 2006
Travesuras de la niña mala

Ricardo ve cumplido, a una edad muy temprana, el sueño que en su Lima natal alimentó desde que tenía uso de razón: vivir en París. Pero el rencuentro con un amor de adolescencia lo cambiará todo. La joven, inconformista, aventurera, pragmática e inquieta, lo arrastrará fuera del pequeño mundo de sus ambiciones.Testigos de épocas convulsas y florecientes en ciudades como Londres, París, Tokio o Madrid, que aquí son mucho más que escenarios, ambos personajes verán sus vidas entrelazarse sin llegar a coincidir del todo. Sin embargo, esta danza de encuentros y desencuentros hará crecer la intensidad del relato página a página hasta propiciar una verdadera fusión del lector con el universo emocional de los protagonistas.Creando una admirable tensión entre lo cómico y lo trágico, Mario Vargas Llosa juega con la realidad y la ficción para liberar una historia en la que el amor se nos muestra indefinible, dueño de mil caras, como la niña mala. Pasión y distancia, azar y destino, dolor y disfrute...
Yo no sé que tal será Vargas Llosa como político, pero ¡qué buen escritor es! Leí "Las travesuras de la niña mala" y me resultó fascinante. Si tienen oportunidad, no se lo pierdan.
viernes, junio 23, 2006
Las malas noticias venden más
En realidad, ya el título es tendencioso. Si se lee atentamente la nota lo que aumentó un 40% son las denuncias de violaciones. Por supuesto que el tema es muy complejo, pero siendo un delito de índole privada , que se "blanqueó" bastante en los últimos años, favoreciendo que se lo denuncie más, ¿Con qué derecho hacen una nota induciendo a pensar que "estamos cada vez peor" y dejando la sensación de que hay más violaciones que antes? ¿Quién lo sabe? ¿No es probable que todo haya sido siempre igual y que ahora se denuncie más? ¿Por qué incluyen que las denuncias aumentaron el forma sostenida desde el 2002 al 2004 como Cifras alarmantes? Quizás sólo signifique que los centros de atención a la víctima están funcionando mejor....
Pero, claro los medios tienen que llenarse con algo y si moviliza y angustia, mejor. Total , que importa ser un poquito tendenciosos...
¡No te escuch.....!
Lo malo del celular, es que te pueden ubicar en cualquier momento.
Uno atendió sin mirar el identificador de llamadas. O lo miró, pero el número no le dijo nada. O atendió con toda la mejor onda y se vió envuelto en una conversación indeseable.
Ayer, en medio de un caos en el consultorio, me llama una colega cuyo contacto es sinónimo de problemas. Se trata de una noble persona que hace caridad a costa de los demás. Sus llamadas son para que le consiga medicación (ya le dije que yo no las fabrico) o, peor para que vea alguna paciente urgente, sin turno y por supuesto gratis. Con una paciente en la camilla le dije que me llamara en 10 minutos. Luego tuve la primitiva reacción de apagar el celular un par de horas. Santo remedio. Sin embargo, cuando la vea me va a preguntar que me pasó. ¿Qué les parece algo así como?
- Muchas veces no hay señal en ese lugar.
- Justo tu llamado me descargó la batería.
- No estaban bloqueadas las teclas y se apagó sin que me diera cuenta.
- Lo tenía en vibrador (el mío no tiene esa función, pero, en fin)
Mi marido, cuando lo engancha algún cliente plomo, empieza de hablar entrecortado, "no....te...es...cho...n..da" y cuelga. Lamentablemente para eso, se necesitan más dotes actorales de las que poseo.
Escucho sugerencias
domingo, junio 18, 2006
Alquimia dietética
- Del plato ajeno (ej, los ravioles con crema del plato de que está al lado pierden todas sus calorías durante el viaje hasta nuestra boca)
- Comer con culpa. Repetir "no debería estar comiendo esto" es casi como no comer.
- Galletitas rotas (las calorías estaban en la otra mitad)
- Lo que queda en la cuchara luego de servir. ¿Cómo sacamos lo que queda? ¿Lavándola, con una servilleta? Lo mejor es pasar la lengua.
- Todo lo sobrante. Todo lo que sirva para "emparejar" no engorda. Tajadas de torta, queso cortadas con cuidado y con fines estéticos son acalóricos.
- Lo que se come sin pensar. Por ej, el paquete de galletitas completo que nos bajamos mientras mirábamos la tele, al no quedar registrado en nuestra mente, tampoco queda registrado en nuestro cuerpo.
- Todo lo que se come luego de hacer alguna actividad física va a cuenta de los millones de calorías que seguramente gastamos en los 15 minutos en los caminamos en la cinta. La comida de los próximos 3 días es para compensar el esfuerzo.
sábado, junio 17, 2006
Transporte urbano
Una vive feliz en su casa (o no, pero eso es “off topic”), pero llega el momento en que tenés que salir. Ya sea que la heladera esté vacía, ya sea que tus hijos tengan que cumplir con la educación obligatoria o concurrir a piano, inglés, tenis, psicóloga, natación y otros, ya sea que tengas que ir a trabajar. Con respecto a este último punto, si bien es cierto que la plata del sueldo la podés retirar en cualquier cajero, me comentaron que si dejás de concurrir a tu lugar de trabajo, dejan de depositarte el sueldo. No sé si este fenómeno es causal o casual. Para no apartarnos tanto del tema lo podemos discutir en otro momento.
Entonces, para trasladarnos del punto A al punto Z, ¿qué opciones tenemos?
AUTO
Maneja otro
Opción prácticamente ideal. Sólo una salvedad, a veces cuesta imponerle al conductor tus gustos en materia de climatización, música (si de debe escuchar o no, y en caso afirmativo si debe ser la radio o un CD y qué radio y qué canciones de cual CD).En caso de disgusto, se puede buscar consuelo mirando por la ventanilla y viendo como el otro lidia con el tránsito. “Si, mi amor, sólo un asesino serial pudo haberte cerrado de esa manera”
Manejo yo
Acá la cosa se complica un poco porque los conductores de Buenos Aires son gente de mucha fe. La fe es algo en lo que uno cree firmemente, aunque no tenga ninguna base racional. Algunas de las creencias más difundidas son:
- En la calle hay unas rayas pintadas. Algunas son blancas y punteadas, paralelas al cordón, otras de la misma dirección son dobles y amarillas. Otras rayas blancas más gruesas cruzan de esquina a esquina. Si se presta atención se pueden ver otros motivos. Como con las líneas de Nazca debemos preguntarnos su función. En este caso, afortunadamente conocemos la respuesta. Su fin es puramente decorativo. Si uno consulta la bibliografía el espacio entre 2 líneas se llama carril. Su función es bastante oscura. Por momentos algunos autos circulan por ellos, pero muchos conductores parecen entender que la línea blanca es para circular sobre ella. Esto permite entorpecer 2 carriles simultáneamente, no dejando avanzar y cerrando a los autos del carril donde el conductor, en un rapto de inspiración decidió meterse.
- Es una pena que muchos autos vengan de fábrica sin luz de giro. Debe ser la razón por la cual muchos simplemente clavan los frenos y doblan.
- Cuando alguien pone luz de giro para pedir paso, hay que acelerar para impedirle doblar o salir del carril. En realidad, no tiene intención de doblar. Sólo estaba jugando con la lucecita.
- Los conductores nos comunicamos por telepatía. No hay que anunciar ninguna maniobra. Los demás sabrán telepáticamente lo que vamos a hacer. Por ej. si vamos a entrar en un garaje alcanza con poner luz de giro. El de atrás adivina fácilmente que no es que vayamos a doblar en la esquina, sino que vamos a clavar los frenos a mitad de cuadra.
- Todos tenemos derecho a ir a la velocidad que se nos canta. Ya sea zigzaguear a velocidades suicidas, así como ir a 20km por la mitad de la calle, bloqueando la posibilidad de que nos pasen.
- Teniendo la necesidad de detenerse hay que hacerlo exactamente frente al lugar adonde vamos. No importa si 20 metros adelante hay lugar. Es mejor parar en doble (o triple) fila y anular un carril.
- Un concepto similar corre para los semáforos de giro a la izquierda. Si hay una fila para doblar, ¿por qué ponerse último? Mejor anular un carril poniéndose al lado del 1º de la fila
- Los motoqueros creen que el espacio mínimo para pasar entre 2 autos equivale exactamente al ancho de la moto. Están equivocados, a ese espacio hay que agregarle por lo menos 1 cm. de cada lado.
Otra creencia es que los cinturones de seguridad son objetos decorativos. (Advertencia: este es un espacio cedido para propaganda institucional :-) Derivada de lo anterior surge que alcanza con “los chicos atrás” como dice la propaganda. A mi molesta mucho esa frase, porque en realidad es “los chicos atrás y atados”. Una variante más benigna es: los bebés en sus sillitas, pero después pueden ir atrás sin cinturón. Todos tenemos que estar con cinturón de seguridad. Los bebés en su sillita, los chicos más grandes con sillas para ellos y cuando pesan más de 25 kg y les da la altura con el cinturón común. ¿O creen que hay alguna edad en la cual no sea riesgoso atravesar un parabrisas a 50 km por hora?
Lo bueno de “manejo yo” es que una tiene un gran poder de decisión sobre trayectos, climatización, música y etc. A propósito de la música, cada vez que escucho un vals en Amadeus me parece que el caos de autos que zigzaguean y se entrelazan entre sí representan una coreografía perfecta. Es mejor verlo así :-)
TAXIS
Fáciles de conseguir (excepto cuando llueve y/o realmente los necesitamos) si los podemos pagar son una muy buena opción.
Las ventajas saltan a la vista. Maneja otro, o sea que podemos limitarnos a mirar por la ventanilla (de paso vigilamos que no nos paseen) o a leer. Bueno, lo de leer es relativo. Se puede sacar un libro, abrirlo y fijar la vista en él. Pero entender lo que leemos depende de:
- La radio que tenga prendida el señor taxista. Pueden ser variadísimas. Una vez un taxista me llevó escuchando una radio de música clásica y mudo. Sé que probablemente nunca nos volvamos a encontrar, pero le deseo lo mejor. A veces son radios “comunes” onda la 100, la Mega o Mitre. Otras deberían estar prohibidas por algún organismo de defensa de los derechos humanos. Otro tema es el volumen. De esas variables depende si una se puede concentrar en algo o se siente atrapada en una cárcel sonora.
- La charla del señor taxista. Hay taxis que tienen cartelitos tipo “Dueño conduce” o “Aire”. Yo estoy esperando el cartelito “Conductor mudo”. Mataría por subir a un taxi así :-) Cuando yo tomo un taxi es porque decidí gastar X suma en llegar a mi destino con las menos complicaciones posibles. Algunos taxistas cumplen eficientemente con su trabajo y te llevan dirigiéndote la palabra lo necesario. Otra raza maldita te usa de víctima indefensa para hacer catarsis de sus problemas y buscar que lo apoyen en sus ideas políticas (que en general nunca coinciden con las mías). Les cuento lo que, según mi experiencia, no los disuade: sacar un libro y fijar la vista en él, contestar con monosílabos, mirar por la ventanilla. Escucho sugerencias.
Otro desventaja de los taxis, es casi ninguno tiene cinturones de seguridad en condiciones. Esto sumado a cierta temeridad de algunos conductores, me hace encontrarme analizando qué posibilidades tengo de sufrir un accidente en el trayecto faltante. No necesito aclarar que estos pensamientos no contribuyen a hacer el viaje más placentero.
Si sorteamos todos estos inconvenientes, lo buenísimo del taxi es que te deja exactamente adonde ibas. Te bajás, cerrás la puerta, decís chau y no tenés que estacionar.
COLECTIVOS
Colectivos vacíos
Como las cosas buenas en la vida, no son fáciles de conseguir; pero si lo logramos es el equivalente al Paraíso Terrenal en el transporte urbano. Barato, con recorrido fijo (no hay que vigilar por dónde toma el conductor), nadie te habla. El mundo sería un lugar mejor si hubiera más.
Colectivos llenos
Me refiero a esos colectivos donde hay que viajar parados, pero todavía conservan cierto espacio como para que puedas agarrarte de un cañito y nadie te aplaste. Acá las opciones de distracción se reducen bastante. Básicamente o se escucha música (a veces difícil por el ruido que te rodea) o se mira a los afortunados pasajeros sentados y se hacen conjeturas sobre sus vidas o sobre dónde bajarán para tratar de conseguir un asiento. En general, debo ser poco intuitiva porque salvo los chicos que llevan uniforme de determinado colegio, cada vez que pienso “este se debe bajar pronto” el susodicho va hasta la terminal. También uno observa gente durmiendo despatarrada en los asientos como si hubieran pasado 2 días despiertos. Y no es uno, son muchos. Para mí es un misterio de la vida cotidiana. ¿Qué se quedan haciendo a la noche? ¿Miran la tele hasta tarde? ¿Trabajan? ¿Tienen insomnio? ¿Participan en orgías? Quién sabe….
Tampoco entiendo esos pedidos desesperados de “quién le da el asiento a la señora embarazada”. Hay asientos específicamente reservados para eso y si lo que los ocupan se hacen los boludos hay que señalar lo obvio (una panza de 8 meses, un bebé en brazos, un bastón) y pedir que cedan el asiento. En general se levantan mintiendo “no la había visto”, pero a mí también me pasó pedir el asiento visiblemente embarazada y que me dijeran “no te lo doy”, dirigirme al de atrás y que me dijera “yo tampoco”, dirigirme al 3ª que se levantó sin que llegara a decirle nada . Si insistís lo suficiente en señalar lo obvio no necesitás ningún defensor de pobres y ausentes entre el resto de los pasajeros.
Si uno tiene la fortuna de viajar sentado en un colectivo lleno, debe tomar ciertos recaudos para no ganarse el odio silencioso del resto de los pasajeros. Si necesitás agarrar tu bolso, si vas a cerrar tu libro o guardar tu reproductor de música hacelo sin mirar a nadie. Te ahorrarás las miradas de esperanza primero y de odio después, cuando se dan cuenta de que no vas a bajar.
Si viajas parado, comprobarás la aplicación de la Ley de Murphy al transporte automotor. Todos los asientos alrededor del que esperás ansiosamente se irán renovando. Salvo el “tuyo”, justamente ese está ocupado por alguien que va hasta la terminal
Colectivos llenísimos
Algo así como el reverso de los colectivos vacíos. Llegamos el infierno del transporte urbano. Imposible subir, imposible bajar, casi imposible sobrevivir. A merced de las frenadas y aceleradas del colectivo. No hay de dónde agarrarse (especialmente para las que no pasamos de 1.50 m). De todos modos es difícil caerte. Lo compacto de la masa humana te sostiene parada. Acá la lucha no es por un asiento sino por un mínimo espacio que te permita respirar. Nunca pensaste que ibas a tener un contacto tan íntimo con tantos desconocidos (en general sin intención de los involucrados, pero nunca se sabe…).La gente que trata de pasar en medio de la cuádruple fila de parados te tira del pelo, te arranca la ropa, las mochilas a ras del piso te rompen las medias. Encima tenés que sostener posiciones incómodas y casi acrobáticas para impedir que tus tetas descansen en el codo del caballero de al lado.
No hay situación cotidiana que haga odiar tanto a la humanidad
SUBTES
La ventaja que los diferencia es que los trayectos son más cortos y uno se puede entretener “descontando” estaciones.
La desventaja es que no hay paisaje para contemplar (a menos que unas paredes sucias y oscuras llenas de caños pueda considerarse como tal) y la sensación de claustrofobia
CAMINAR
Sin duda, lo mejor. Es bueno, es barato, segrega endorfinas, hace bajar de peso (lo recomienda el Dieta Club).
Desgraciadamente necesitamos un calzado cómodo, no demasiada carga y tiempo para llegar a nuestro destino. Si estas condiciones no se cumplen hay que apelar a las opciones anteriores.
Es maravilloso caminar respirando profundamente, viendo el paisaje urbano, avanzando grácilmente entre los embotellamientos de autos. Eso sí, no hay que ir mirando al horizonte. Es mejor mantener la vista fija en el suelo para evitar pisar algún recuerdo canino cuyos dueños nos dejaron . Dicen que trae suerte. Para mí debe ser de la mala.

