martes, mayo 01, 2007

Turismo aventura


A propósito de una serie de posts de Laurabaires sobre su viaje a Machu Pichu, me quedé pensando que existen dos tipos de turismo. Antes de seguir con el tema, les quiero contar que también existen dos clases de personas: las que clasifican todo y las que no. Yo pertenezco decididamente a la primera categoría.

Decía entonces, que existen dos tipos de turismo. El que busca experiencias y lugares novedosos preferentemente exóticos, y el que busca “pasarla bien” en un lugar previsible y lujoso. Habitualmente se considera al primero como la quintaesencia del turismo con el valor agregado de experimentar otras culturas, al tiempo que se desprecia el visitar hoteles y resorts similares que sólo se distinguen por su ubicación geográfica.

En lo personal, después de un viaje bisagra a El Cairo, me inclino a pasar mis vacaciones en cualquier lugar que me asegure unas comodidades iguales o superiores a las de mi propia casa. El problema de los destinos exóticos es que muchas veces están situados en países tercermundistas. Entonces me sucede que para:

1) Conocer cómo vive la gente que no gana lo mínimo para subsistir….lo puedo hacer en Buenos Aires.

2) Ser objeto de lo que hacen para sobrevivir….

  • Ser acosada por todo tipo de vendedores ambulantes.
  • Ser acosada por todo tipo de mendigos.
  • Tener que pagar por una serie de servicios no solicitados como que me limpien (o ensucien) el parabrisas o me abran la puerta del taxi.
  • Tener que pagar por algo gratuito como estacionar mi auto en la calle porque alguien me exige un pago por “cuidármelo” ...lo puedo hacer en Buenos Aires

3) Caminar por la calle tratando de no ser víctima de arrebatadotes, atracadores y ladrones varios...lo puedo hacer en Buenos Aires.

4) Vadear por zonas inundadas, iluminarme con velas, tiritar por falta de presión de gas y sufrir cortes de teléfono y cable...lo puedo hacer en Buenos Aires.

5) Comer alimentos en mal estado en un puesto callejero sin control sanitario…lo puedo hacer en Buenos Aires.

6) Enfermarme por tomar agua contaminada…quizás no lo pueda hacer en la Capital Federal propiamente dicha, pero es fácil si me alejo unos km

7) Conocer gente de otras culturas, como las bolivianas que venden en la calle con sus vestimentas típicas...lo puedo hacer en Buenos Aires.

¿Ven que no tiene nada de malo abstraerse del exterior pasando de una sucursal de una cadena hotelera internacional a otra? Para “experiencias” ya tengo las de todos los días.

10 comentarios:

Jorge dijo...

Haces un retrato muy cercano al que se vive en las calles de Bogotá, aunque a veces trato de ser más optimista que el retrato. Yo espero estar pronto en Buenos Aires, hay muchas cosas que me interesan por allá. Y en cuanto al turismo, creo que en este momento de mi vida si prefiero algo más allá de la aventura de mochila y de aguantar las condiciones adversas del medio solo por la intención de conocer.

jorgearce.blogspot.com

LauraBaires dijo...

Pero qué gasto de dinero el mío!!! Y encima lo escribo...

gonzalo dijo...

sugiero viajar hacia lugares azules, con buena calefacción, buea comañía, cerca del aeropuerto, llenos de libertad.

no con demasiado caminar.

Ana dijo...

Me hizo acordar a Babel, tratando de conseguir coca light en el medio del desierto de Marruecos. Y no, el turismo aventura no es lo mío.

DEG dijo...

Y si te falta aventura en Buenos Aires... ¡Mudate al conurbano! :)

Alicia R. dijo...

Jorge, gracias por tu visita. No te acobardes por mi relato que intentó ser satírico y venía a visitarnos :-) Saludos.

Laura, no lo veas así. Conseguiste una magnífica manta de alpaca :-)

Gonzalo, gracias por tu visita. Seguiré exactamente tu consejos. Caminar, puede ser, pero por paisajes idílicos.

Ana, ¿me estás tratando de decir que hay lugares del mundo donde no se consigue una Coca light? ¡Me estremezco de sólo pensarlo! Mejor me quedo acá....

Deg, excelente sugerencia. La voy a tener en cuenta cuando sienta que mi vida es demasiado vacía.

promqueen dijo...

jajajaj

Hurricane dijo...

¿Conocés El Cairo? Bueno, vaya entonces mi mas sincera envidia. A mi me interesa la idea de conocer el lugar tal cual es, o sea, un hotel 7 estrellas en La Habana me suena a que no voy a conocer nada mas que lo que me quieran vender. No digo de ir de vacaciones y vivir indigencias, pero sí saber como es el lugar de destino, al margen de la veta turística que posea.

Tanhäuser dijo...

Sí, pero la gracia es que hagas todo eso gastándote una fortuna y encima sin entender un pijo de lo que te dicen quienes te atracan, te timan o te roban.
Un abrazo

Alicia R. dijo...

Promqueen, bienvenida y gracias por tu visita.

Hurricane, para que no me envidies tanto te cuento que, para mí, conocer El Cairo tal cual es significó conocer un lugar donde nadie (salvo los guías) hablaba una lengua que me resulte comprensible. Casi nadie habla inglés. Un lugar donde no podés comer ni beber nada fuera del hotel y estás obligado a acarrear todo el tiempo la botella de agua mineral. Para rematarla, es una cultura bastante diferente con una visión "particular" de las mujeres por lo que temía estar haciendo algo incorrecto u ofensivo. El Museo del Cairo es fascinante, pero como soy poco aventurera, a partir de allí mis viajes se limitaron al mundo occidental :-)Saludos

Tanhäuser, viéndolo desde ese punto de vista, casi me convencés de volver a El Cairo. Seguro que hubo algo que no entendí. Saludos