jueves, septiembre 27, 2007

Trabajos forzados para el hogar


Allá por los 70, cuando fui alumna de primaria, la tarea era cosa de chicos. Me refiero a que se esperaba que hiciéramos los deberes solos. A lo sumo, preguntábamos lo que no entendíamos. Pero ningún padre (madre, si somos más apegados al realismo que a la corrección política), sentía la obligación de ordenar, incitar, explicar, revisar, corregir y observar cada mínimo trazo con el culo pegado al asiento sin poder hacer nada más hasta terminar la bendita tarea.


En algún momento impreciso entre 1976 (fin de mi primaria) y 1998 (comienzo de la de mi hija mayor) las cosas habían cambiado. Y no me refiero solo a los cambios agradables, como el advenimiento de la democracia y la aparición de internet. No, me refiero a que mientras yo estaba distraída estudiando en la facultad, casándome y cuidando a mi bebé, ALGUIEN (a quien mataría si pudiera), determinó que la tarea escolar era obligación de los padres.

Al principio no me había percatado de lo que se esperaba de mí. Así que tardé un poco en darme cuenta de que tenía que volver a cursar la primaria, con el agravante de arrastrar a una niñita con poco interés en el tema. . Terminé por enterarme cuando la maestra me empezó a citar para contarme lo que NO hacía mi hija. Ahí empecé con la lectoescritura, la letra cursiva, los números, las 4 operaciones, las tablas...(ustede mismos completen todos los ítems hasta 7º grado). En los grados superiores conseguí algo más de libertad y por fin, en 2004 tuve mi certificado de estudios primarios.

Lástima que el año pasado tuve que empezar otra vez 1º grado con mi hija menor. Adorable criatura que aplica la Ley del Mínimo Esfuerzo con aún más virtuosismo que su hermana (lo que siempre creí imposible).

Por un lado, debo confesar que 2º grado tiene temas fascinantes. Se aprenden cosas que son fundamentales. La hora, el calendario, sumar, restar, multiplicar y dividir. No da lugar a preguntas como "Y esto para qué me va a servir". Todo lo que aprendí en la primaria me sirvió para la vida cotidiana. Digamos que todo hasta la regla de tres simple. Quizás también la compuesta :-)
No es como tratar de contestar a mi hija mayor para qué la hacen estudiar latín. Para mí la respuesta es "para que te den el título secundario", pero por alguna razón a ella no le parece suficiente...

Volviendo a las criaturitas que están conociendo los misterios de la resta con dificultad y la concordancia entre sustantivos y adjetivos, tampoco es que están felices de obtener tan útiles conocimientos. Por lo menos a la mía la tiene muy sin cuidado. Los diálogos suelen ser de este tenor:

- ¿Cuánto es 14 menos 7? - (antes muerta que tener que pensar un poco).

- Mirá tesoro, hace mucho mucho tiempo cuando yo era joven en el otro milenio, ya aprendí cuánto es 14-7. La que lo tiene que aprender ahora sos vos. Yo ya lo sé.

- Ah, entonces ¿me decís cuánto es 14-7?

- Pero, ¿cómo es que me preguntás eso? ¡Es muy fácil! Además la hiciste en la resta anterior.

- No sé, no entiendo.

- ¿QUÉ ES LO QUE TENÉS QUE ENTENDER DE SACARLE 7 A 14?

No sigo para que no me acusen de violencia familiar, pero esto es sólo el comienzo y recién vamos por el principio de la tarea...

Ya habiendo establecido mi posición en este tema, aprovecho para lanzar un maldición eterna a las maestras que mandan recortar de las revistas palabras con HUE, HUM y HIE y otras variantes maquiavélicas. Si a mí, que llevo muuuchos años leyendo me resulta difícil (confieso que una vez sin poder encontrar la última que me pedían, sucumbí a la desesperación y la escribí con el Word y la imprimí), para un chico de 7 años es misión imposible. Bueno, no puedo hablar por todos los niñitos pero para la mía lo es.

¿Cómo es que a nadie se le ocurrió vender palabras pre-recortadas en las librerías escolares? A ver si algún emprendedor toma la idea. Las madres, agradecidas. Por lo menos, las madres como yo :-)

sábado, septiembre 22, 2007

Dorayaki con dulce de leche


- Porque hoy es mi aniversario de matrimonio.
- ¿Y qué van a hacer? - me pregunta Ana. ¿O será Anna o Anne? Ella es sueca, pero nunca le pregunté cómo se escribía su nombre. Por favor, si algún lector gentil y con conocimientos de sueco me devela esta incógnita, quedaría muy agradecida.
(Volviendo al tema) - Vamos a ir a comer. Mi marido me invitó a un restaurant, pero no sé cuál es. Me parece que queda por la calle Honduras.
- Sí, hay muchos restaurantes nuevos en Palermo. El otro día fui a uno de cocina nórdica.
- ¿Y qué tal?-pregunté interesada en saber que opinión le merecía a quien conocía el producto original. - Porque viste cómo son los restaurantes étnicos. En general están bastante adaptados al gusto local.
- Bueno, comí salmón con ñoquis. Pero estaba muy rico.

Me hizo acordar al postre favorito de mi hija menor, los Dorayaki rellenos con dulce de leche una versión que supongo muy libre con respecto a su homónimo oriental. Como decía una amiga que estuvo varios meses en Japón: "la comida japonesa es más rica en la Argentina".

También convengamos en que la gastronomía es un negocio y si sirvieran los platos originales sin cambios, resultarían extraños y desagradables al paladar del cliente local, y se fundirían en poco tiempo.

Cuando estuve en México mis anfitriones, unos amigos mexicanos, no cesaban de elogiar la excelente comida de un restaurant de comida argentina en el DF.
- Lo mejor son las empanadas de carne con chile - me decían.
- Por favor, no me lleven NUNCA- atiné a contestar.

miércoles, septiembre 19, 2007

¡Así te quería agarrar!


Había sacado turno para una revisión odontológica en el centro médico donde trabajo. Era la primera vez que me atendía ahí y no sabía quién me iba a atender. La asistente me había hecho pasar, me hizo sentarme en el sillón y me había puesto el coqueto babero descartable apropiado para esas circunstancias.

Me encontraba mirando por la ventana que tenía enfrente, cuando siento que alguien se me acerca por detrás y me dice:
- ¡Así te quería agarrar!
Era la odontóloga. Y además paciente mía. No recordaba qué relación habíamos tenido, pero debe haber sido buena porque se mostró encantadora y de lo más considerada.

Yo no sé porqué la gente odia a los odontólogos y a los ginecólogos por igual . Les aseguro que somos gente buenísima :-)

sábado, septiembre 15, 2007

Inmersión lingüística


Aunque no vi la serie en su momento, últimamente me aficioné a Sex And The City. Bajé todos los capítulos de las 6 temporadas y comencé a verlos. El problema fue que no podía reproducir los subtítulos de algunos capítulos. Al final me resigné a verlos sin subtitulado, y entender lo que pudiera. Con los primeros era más lo que adivinaba que lo que entendía, pero con el tiempo ¡oh, maravilla! terminé entendiendo lo suficiente como para seguir la trama sin dificultades.

Me hizo acordar a esas técnicas de enseñanza de idiomas en las cuales se busca desenvolverse en una situación determinada. Viajes, necesidad de leer textos técnicos, lo que sea. Con Sex And The City aprendí a dominar el inglés que necesitaría para ir de levante en Nueva York.

Lo malo es que no creo que me sirva de mucho...

martes, septiembre 11, 2007

Delivery ecológico


Mi marido y yo estábamos en un restaurant compartiendo una ensalada y un medallón de lomo. Todo acompañado con Coca light, por supuesto. Ambos somos fervientes conversos de la onda sana-light. Lamentablemente no todos los hermanos vieron la luz. Veíamos pasar bandejas inmensas con papas fritas, huevos fritos y panceta o tablas de picadas de 13687422 calorías. Es que todavía existen herejes que se dirigen directamente al infierno donde se ahogarán en un mar de grasa y colesterol.

Dichas visiones nos hicieron evocar cómo se comía "antes", y de lo ridículo que hubiera parecido no comer de todo lo que se servía. De cuando la mejor recomendación de un restaurant era que las porciones fueran "muy abundantes". Y ahí fue cuando me acordé del delivery ecológico de los 70.
Consistía en que mi mamá lo mandaba a mi papá a la fonda de la esquina (ahora reconvertido en un restaurant super fashion) con una olla y un trapo. Allí le llenaban la olla con la comida del día y le anudaban el trapo para que no se saliera la tapa durante la caminata para llevar "el pedido". Así era el delivery en los 70.
¿Vieron cómo cuidábamos el medio ambiente? Nada de descartables. A la fuerza. Pero ecológicos.

lunes, septiembre 10, 2007

Thinking Blogger Awards

Para mi sorpresa me encontré con la halagadora noticia de que mi blog hace pensar a Antonia Romero
Por tal motivo me nominó para el Thinking Blogger Awards. Halago que acepto encantada, aunque no aclaró qué tipo de pensamientos le provoca :-)

Tomo la posta con copiar y pegar las normas de la nominación (¿Cuál es la situación de un ladrón que le roba a otro, que a su vez le robó a un tercero?)

1.- Si alguien te otorga el premio, escribe un post con los 5 blogs que te hacen pensar.
Mi elección es secreta, infalible e inapelable;-). En realidad hay muchos blogs que me hacen pensar, pero lo que me resulta más fascinante del fenómeno de los blogs es la posibilidad de asomarte a los pensamientos de gente con estilos de vida muy diferentes y con las que difícilmente podrías entablar una relación profunda. Para copiar del todo a Antonia, en orden alfabético:


2.- Enlaza el post original, así la gente puede encontrar el origen del mismo.

POST ORIGINAL


3.- Exhibe o muestra el "Thinking Blogger Awards" con un enlace del post que tu mismo escribas. Hay dos modelos de botón para mostrarlo en el blog, plateado o dorado.




Creo que mi blog entró en otra categoría :-)))

jueves, septiembre 06, 2007

Opciones anticonceptivas para ginecólogas



Las ginecólogas no tienen limitaciones de conocimiento ni de accesibilidad para usar cualquier método anticonceptivo. Las pastillas te las dan como muestras gratis, los DIU se compran a precio profesional y te los coloca tu colega de consultorio de al lado.
Con esto, ¿quiero decir que en condiciones ideales el uso de los métodos es óptimo? Nada de eso. Lo que quiero decir es que esa suma de condiciones, genera algunas situaciones particulares que les paso a relatar. Todo lo que cuento es real. Por supuesto que sin nombres, porque de todos modos ¿para qué los quieren saber si no las conocen? Yo misma soy una de las protagonistas, pero sabrán cuál :-)

Doctoras 1 y 2: toman anticonceptivos orales enganchando una caja tras otra para no menstruar. La única diferencia es que la nº1 suspende y hace la pausa de 7 días cuando se olvida de tomar alguna. La nº2 toma hasta que empieza con sangrados (el objetivo era no menstruar así que ya no tiene sentido), y ahí para por una semana.
Justificación teórica: la pausa mensual para menstruar es totalmente convencional. Se puede seguir sin parar durante meses sin problemas, excepto la aparición de sangrados (limitación de la nº2).

Doctora 3: Un día se colocó un DIU aprobado para su uso por 5 años. Pasaron 7. Ahí sigue.
Justificación teórica: hay muchas evidencias indirectas que demuestran que los DIU duran más tiempo que el uso teórico. Después de los 40 la fertilidad disminuye mucho. Porque sí.

Doctora 4: Usa Evra (parches anticonceptivos) previstos para durar una semana cada uno. Ella se los recambia cada 9 días.
Justificación teórica: los parches tienen un margen de seguridad de dos días adicionales. Con lo que cuesta conseguir muestras de Evra, hay que hacerlos rendir.

Doctora 5: Le dice a sus paciente que los preservativos se deben usar desde el comienzo y que no debe haber penetración sin usarlos. Les advierte que los únicos lubricantes permitidos son los de base acuosa. Los oleosos dañan el látex y aumentan el peligro de roturas.
Ellos lo usan al final-final y acompañados de aceite de bebé.
Justificación teórica: porque sí. Porque hay consejos para pacientes y consejos para una misma. Porque después de los 40 es difícil quedar embarazada.

viernes, agosto 31, 2007

Juguemos a que sí


- Te compré este maravilloso juguete educativo, basado en las últimas investigaciones sobre el desarrollo infantil. No sólo hará que tu bebé reciba los estímulos correctos que desarrollarán su inteligencia, su sociabilidad y su habilidad motriz, sino que lo mantendrá tan fascinado durante horas que vas a poder hasta leer- le dije a amiga mientras le tendía el regalo de nacimiento. Por supuesto que se empezó a reír, y yo con ella.

Con el tercero ya sabés que es una broma. Pero cuánto gastamos como primerizas en juguetes pedagógicos, estimulantes, carísimos, importados porque creemos en toda la publicidad y todos los "expertos" que nos aseguran que sin ellos nuestros hijos serán unos idiotas. O por lo menos no tan brillantes como soñamos...También albergamos la esperanza de que se entretengan como los bebés de la propaganda y nos permitan hacer algo. Como bañarnos o por lo menos hacer pis.

Cuántas veces gastamos fortunas en juguetes que nos encantan y nuestros hijos les destinan una mirada de 4 segundos antes de pasar al caos primitivo del/los canastos/s de juguetes, un territorio donde conviven cubos didácticos de Fisher Price, con rueditas de un autito perdido, con nuestras llaves, con un estuche de anteojos y con 86498 objetos más que hacen una maraña inidentificable.

El segundo juega con botellas vacías, cajitas de cartón y tubos de mini Rocklets (en los cuales ya no queda nada). De todos modos no parece representar una desventaja en la vida.

lunes, agosto 27, 2007

¿Se puede?


Cuando vemos ficción aceptamos convenciones sin cuestionarlas. Pero, por lo menos una de ellas nunca deja de extrañarme. Es la posibilidad de cualquier persona de entrar en la casa de otro sin llave, sin avisar, sin golpear, sin nada. En general se trata de algún conocido del dueño de casa (si no caemos en el género de terror) , que simplemente empuja la puerta y entra sorprendiendo al dueño: en la cama engañándolo/a con otro/a, colgando de una soga con una notita, en medio de alguna actividad vergonzante y secreta.

Si van a caer de sorpresa, avisen. Hagan mucho ruido o por lo menos pregunten: ¿Se puede?

jueves, agosto 23, 2007

Comida casera


No sé porque algunos restaurantes hacen propaganda prometiendo comida casera y un ambiente familiar. Y digo que no sé porqué, ya que no veo en eso nada que me impulse a visitarlos.

¿Para qué voy a ir a pagar para que me sirvan patitas de pollo prefritas con puré Chef o una hamburguesa con un ensalada? Además, ¿se supone que el mozo me va a gritar porque no llevo los platos a la pileta de lavado, como yo hago con mis hijas? ¿Tendré que discutir con el cocinero si cada uno pide algo diferente? ¿Me dirán que ya hicieron eso para cenar esa noche, y que no hay otra cosa y si me creo que estoy en un restaurant?

Mejor voy a los que tienen comida profesional y ambiente empresario.

martes, agosto 21, 2007

A mis queridas pacientes

Les tengo que pedir un favor muy especial. Si ustedes quieren que yo:
  • Les tome una muestra para un Papanicolau.
  • Me fije porqué les pica.
  • Vea que es "eso" que les salió "ahí abajo".

¡No me pregunten más si es necesario que se saquen los pantalones! Y si no es mucho pedir, tampoco se sienten en la camilla preguntándome si se dejan la bombacha. Y menos se acuesten teniéndola todavía puesta. Yo sé que en esas circunstancias una está nerviosa y que no piensa con claridad, pero créanme que en la Facultad no nos enseñan los secretos de ver a través de sustancias opacas.

De todos modos, debo reconocer que me sirve de barómetro emocional. Si logro responder "Y...sí, es imprescindible" con una sonrisa y hasta me causa un poco de gracia, tengo un buen día. Si hago lo mismo, pero pensando en porqué tengo la mala suerte de que me toquen todas las idiotas del mundo, no.

jueves, agosto 16, 2007

Lo consulto con mi marido y les contesto

Ese sofá podría ser...es justo lo que queremos. Me parece que quedaría super bien perpendicular al otro.

- ¿Me podés decir cuánto sale?- le pregunto al vendedor.

- 4500$

¿Quéeeeee? ¿4500$? ¿El cuero se lo sacaron a vacas alimentadas exclusivamente con chocolate Milka y los clavos son de titanio?

- Es de cuero ecológico -remata el vendedor.

O sea, encima es de plástico.

- Bueno-digo con mi sonrisa más encantadora-lo consulto con mi marido y en todo caso, vuelvo.

Como si fuera a consultarlo cada vez que compro algo. Como si fuera a comentarle algo más que "no sabés cúanto me pidieron por un sofá". Pero como excusa es perfecta y me siento tan ingeniosa por usarla que el otro día se lo comenté a una amiga.

-Claro, yo también la uso- me respondió. Y eso que no tiene marido.

lunes, agosto 13, 2007

Dieta Club.Grupo de mantenimiento. 10.12 hs.




N. está pasando un mal momento en la ultramaratón de mantener el peso que tan trabajosamente conseguimos.
- Es un esfuerzo tan largo -se lamenta.
- Hasta el día de la muerte - puntualizo con un toque de sadismo. Más bien, de sadomasoquismo por la parte que me toca.
Me vuelvo para comentarle por lo bajo a G, mi compañera de caminatas los domingos a las 10 en el Parque Chacabuco.
- Si te avisan que te quedan tres meses de vida, hasta ese momento. Si te agarra de sorpresa, hasta el día de tu muerte.
- Yo quiero que me metan en el ataúd flaca- me contesta G.

Bueno , a mí ese punto en particular no me interesa demasiado. El problema es que, salvo en la ficción a nadie le avisan que le queda X tiempo de vida. En la vida real cuando se hace obvio que el desenlace es inminente, es raro que uno esté en condiciones de pasársela comiendo torta bomba, brownies y Snickers.

¡Cuánta injusticia hay en el mundo!

domingo, agosto 12, 2007

¡Mirá lo que me hizo!



A partir de hoy tenemos un blogcito bebé, ¡Mirá lo que me hizo! dedicado a narrar la maravillosa convivencia con una hija adolescente.
A las madres de hijos ídem que quieran participar, bienvenidas. Sí, Ana te hablo especialmente a vos.
A todos los que quieran opinar, también.

viernes, agosto 10, 2007

Lástima que la vida interfiera…



Webeando por ahí me encontré con este post sobre los derechos de los hijos. De mi parte voy a hacer mi humilde aporte sobre los derechos de los padres:

Le pregunté al Rebe: 'tú que pareces saberlo todo, dime qué puedo pretender en esta vida, qué es lo que se me debe, cuáles son mis derechos esenciales' Imaginé lo que el Rebe me contestaría:
-Antes que nada, deberías tener el derecho a ser engendrado por un padre y una madre que se amen, durante un acto sexual coronado por un mutuo orgasmo, para que tu alma y tu carne obtengan como raíz el placer. (Mamá y papá deberían tener el derecho de repetir aquel acto místico de vez en cuando, sin que nadie les golpee la puerta diciendo "Mi hermana no me deja usar la compu").

Deberías tener el derecho a no ser un accidente ni una carga, sino un individuo esperado y deseado con toda la fuerza del amor, como un fruto que ha de otorgar sentido a la pareja, convirtiéndola en familia. (¿Y si alguno de los dos pasa por algún momentito de duda o de añoranza de cuando eran sólo una pareja te vas derecho al infierno? Pregunto, porque como dicen las abuelas "los chicos son lindos pero dan trabajo") (...).

Deberías tener el derecho a ser tomado en cuenta desde el primer mes de tu gestación. (Una duda. ¿En cuenta en qué sentido? Porque entre las náuseas y el sueño del primer trimestre seguro que son tenidos en cuenta. ¿O será que la naturaleza es tan debilucha que no puede hacer su trabajo sin que la estemos controlando? ¿Si te enterás de que estás embarazada al 2º mes no vale? ¿Y si te tenés que ocupar de otro hijo, el trabajo, tu casa, tu pareja…?) (...).

Deberías tener el derecho a una profunda colaboración: la madre debe querer parir tanto como el niño o la niña quieren nacer. El esfuerzo será mutuo y bien equilibrado (Te juro que las madres siempre quieren parir. Durante el final del embarazo la perspectiva de dormir boca abajo, caminar sin bambolearte y poder atarte los cordones de las zapatillas suena a Paraíso Terrenal. Durante el parto, ¡ni te cuento!)

Desde el momento en que este universo te produce es tu derecho tener un padre protector que esté, durante tu crecimiento, siempre presente. (¿Vulneramos gravemente sus derechos si papi va a trabajar, mira la tele, habla con sus amigos, lee el diario? Me preocupa esta parte)

Así como a una planta sedienta se le da agua, cuando te interesas por alguna actividad tienes derecho a que te ofrezcan el mayor número de posibilidades para que, en el sendero que elegiste, te desarrolles. (Sí, maravilloso, pero ¿por qué a mis hijas se les ocurren las actividades más caras y a trasmano? Patinaje sobre hielo en Buenos Aires, equitación, japonés...)

No has venido a realizar el plan personal de los adultos que te imponen metas que no son las tuyas, la principal felicidad que te otorga la vida es permitirte llegar a ti mismo. (¡Es por eso que jamás lavan un plato! Había un sentido cósmico.)

Deberías tener el derecho a poseer un espacio donde poder aislarte para construir tu mundo imaginario, (cualquier espacio ocupado por un adolescente) a ver lo que quieras sin que tus ojos sean limitados por morales caducas (tu vestuario completo está tirado en el piso, pero según tus ideas la habitación está perfectamente ordenada) a oír aquello que desees aunque sean ideas contrarias a las de tu familia (la escuela es demasiado exigente. Mejor dejarla) (...)

No has venido a realizar a nadie sino a ti mismo, no has venido a ocupar el sitio de ningún muerto, mereces tener un nombre que no sea el de un familiar desaparecido antes de tu nacimiento: cuando llevas el nombre de un difunto es porque te han injertado un destino que no es el tuyo, usurpándote la esencia. (Por supuesto, lo ideal es que te pongan el nombre de protagonista de la telenovela de moda) (...).

Deberías tener el derecho a ser excluido de toda pelea entre tus familiares, a no ser tomado como testigo en las discusiones, (excepto las que los propios hijos desencadenan) (...).

Deberías tener el derecho a ser educado por un padre y una madre que se rigen por ideas comunes, habiendo ellos en la intimidad aplanado sus contradicciones. (La verdad es que mis hijas odian que les digamos lo mismo. Se pierden la posibilidad de sacar ventaja dirigiéndose al progenitor más permeable según las circunstancias como yo hacía) (...).

Deberías tener el derecho a que no se te arranque del sitio donde tienes tus amigos, tu escuela, tus profesores predilectos. (¿Y si nos mudamos a Córdoba? ¿Hay transportes escolares que te lleven 800 km de ida y 800 de vuelta?) (...)

(extracto del libro: La danza de la realidad)

¿Realidad? ¿Qué realidad?

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Postdata y explicación: cuando leí el post sobre las supuestas exigencias mínimas para ejercer la paternidad me tenté a contestar como lo hice. Sin embargo a partir de un episodio que sucedió ese mismo día quiero aclarar que mis contestaciones se refieren a la paternidad más o menos habitual.

Sucedió que mi hija menor empezó en una escuela nueva. Se hizo amiga de una compañerita a la cual quiso invitar a jugar a casa. Pero me dijo que la nena no podía venir por algo que no le quería contar y que era un secreto. Pensando que era alguna tontería de chicos, llamé a la madre para invitarla y aclarar la situación.

- Hola, ¿cómo estás? Te habla la mamá de Pilar, la compañera nueva de tu hija. Quería saber si quiere venir a jugar algún día a casa.

- No, mirá. Nosotros no dejamos que B. vaya a la casa de nadie ni que reciba a nadie durante el año escolar.

- !¿?!

- Preferimos que se quede en casa estudiando. La hacemos repasar y no queremos que pierda el tiempo – (¿en 2º grado?)

- Claro, claro, te entiendo. (lo que entiendo es que está loca, pero decírselo excede el marco de la conversación). Bueno, todo bien entonces. Te mando un beso. Chau.


Bueno, de esos padres no hablo. Hablo de padres más o menos normalitos.

Vivir en un anuncio, de Antonia Romero



A propósito del post Los esenciales, Antonia me comenta que le recuerda a su relato Vivir en un anuncio.
Fui a su blog, lo leí y espero que lo disfruten tanto como yo. En realidad todos sus relatos son excelentes. No se los pierdan.

miércoles, agosto 08, 2007

Sensaciones


Siento un cosquilleo en la panza...¿Tendré mariposas en el estómago? ¿Estaré embarazada de 5 meses sin haberlo notado? ¿Mis órganos internos habrán decidido revelar su vida interior?

(Melodía ringtonera). Nada de eso. Era el celular que estaba vibrando.

lunes, agosto 06, 2007

Los esenciales


Para el pelo:
  • Corte en Llongeras
  • Color y reflejos L'Oreal.
  • Shampú y acondicionador Pantene.
  • Crema de tratamiento Wella.
  • Ampolla Alfapar de semillas de lino.
  • Mousse Wella para dar mayor volumen.
  • Crema Sedal para peinar.
Para la cara:
  • Purage para los párpados.
  • Tanvimil isoflavonas crem para cara y cuello
  • A veces: base, delineador, tres tonos de sombra, rimmel con extra volumen, rubor, labial.
Para las manos:
  • Visita semanal a la manicura.
  • Base de calcio, esmalte y brillo.
  • Bagovit A Classic.

Para las piernas, temporada invernal.
  • Piel reseca (da frío ponerse las cremas en invierno).
  • Pelitos en su largo natural (¿para qué depilarse sólo por tu marido? Los pantalones y las medias opacas arreglan todo).
Porque como decía El Principito " lo esencial es lo visible a los ojos". Y, luego de leer mi listado, remato con otra frase hecha: "Los años no vienen solos". Van trayendo las cremas antiage...

viernes, agosto 03, 2007

Lo dice la ciencia


Según esta nota, dos psicólogos de la Universidad de Texas, los investigadores Cindy M. Meston y David M. Buss publicaron en la edición de este mes de la revista Archives of Sexual Behavior que existen al menos 237 motivos para tener sexo.

La verdad es que les faltó la mitad del trabajo. Basado en el método científico denominado "lo que a mí me parece", yo opino que habrá 237 motivos para tener sexo, pero también contamos con 1673 excusas, trucos y razones para evitarlo.

miércoles, agosto 01, 2007

La venganza de Isidoro Cañones


Desde que lo conocí en los '70, Isidoro Cañones me produjo un intenso rechazo. Que un estafador, egocéntrico hasta la psicopatía, jugador compulsivo y otras lindezas representara en el imaginario popular al porteño piola, me llenaba de consternación. Por supuesto que no lo traigo ahora porque me haya quedado pensando en Isidoro en los últimos 30 años. Sucedió que las mentes marketineras decidieron reflotarlo para las nuevas generaciones.

Fueron dichas nuevas generaciones, encarnadas en mi hija menor, las que me obligaron a ir a ver la película. Y no es que no me haya resistido.
- Mami, quiero ir a ver Isidoro.
- Mmmm (poco convencida, o mejor dicho muy convencida de no querer ir) no sé...dicen los críticos que es mala.
- ¿Qué son los críticos?
- Son señores que van a ver las películas y te dicen qué tal es. (Bueno, algo así. Tampoco me voy a lanzar a una crítica de la ídem cinematográfica con mi hija de 7 años).
- Pero yo la quiero ir a ver igual.

¿Qué hace una madre movida por el inmenso amor hacia su hija, sin mencionar que estamos en vacaciones de invierno y ya vimos El Arca, Sherk 3, la nueva de Harry Potter y Ratatouille? La lleva a ver Isidoro.
Fuimos. Es horrible. Además recordé lo mal que me caía el personaje, que no mejoró con los años. A Pilar le encantaron las canciones recicladas para la película. Movete chiquita movete, De boliche en boliche y otros éxitos de mi infancia. Me dijo:
- ¡Las canciones de tu época eran geniales!



Creo recordar que había otras mejores.