
Hace ya algunos años que descubrí que si uno come más de lo que necesita engorda. Gracias, todavía estoy esperando el Nobel por mi contribución a la ciencia, pero ese premio debe estar arreglado porque no se lo dieron a Borges y a mí tampoco.
Hasta que llega la etapa de los “porqués”. Que nunca son del tipo de ¿por qué no como más acelga?, sino en la onda de ¿por qué no comer una rodaja más de pan?, si no es nada…¿Por qué no probar generosamente las papas fritas que estoy haciendo? Si no, no sé cómo están saliendo. ¿Por qué no cortar una rodaja finita de torta? Seguro que no se nota, ¿Por qué no cortar otra?
Al final el plan termina siendo sólo el soporte de un montón de adornos que le fui agregando. El problema es que se empieza a reflejar en la balanza. Mejor dicho, en mi cuerpo, pero siempre es más fácil echarle la culpa a la balanza :-)
En ese momento, comienzo a suponer que estoy comiendo algunas cositas de más, pero ¿será para tanto como para subir? Impulsada por el grupo y la coordinadora empiezo a anotar lo que como. ¡Qué momento deprimente! El sufrimiento es doble. Por un lado, digo no a más cosas que antes hubiera comido “distraídamente”, porque no quiero que mi registro sea un catálogo del Café Martínez. Por el otro, aún con restricciones veo cuantas “pequeñas diferencias” hay entre el plan que supuestamente estoy siguiendo y la abultada realidad. Hay otro tipo de preguntas ¿lo como y no lo escribo?
En busca de inspiración leo las enseñanzas de Buda: Él nos pide que establezcamos una diferencia entre lo que necesitamos y lo que queremos y nos esforcemos por nuestras necesidades y modifiquemos nuestros deseos. Él nos dice que nuestras necesidades pueden ser cubiertas pero lo que deseamos no tiene fin —un pozo sin fondo. Hay necesidades que son esenciales, fundamentales, y que deben ser satisfechas, y son éstas por las cuáles deberíamos trabajar. Los deseos más allá de eso deberían ser gradualmente reducidos.
Me siento impresionada. No sólo me parece válido para la vida, sino especialmente pertinente para el tema de la comida. ¡Si sólo comiera lo que necesito!¡Si sólo agregara un par de extras por semana!
Pero ¿qué sabe Buda de esto? Si él es un gordo...
4 comentarios:
me encanto!!!!!!!! comparto 100%%%%
Me gustó pila!! Me pasa lo mismo, es un ciclo sin fin, o que al menos llevo muchos años tratando de cortar!
No solo es un gordo, sino que encima cree en la reencarnacion.. Es decir, en volver para seguir comiendo... como pensaria yo, y no por necesidad!!!
Muy bueno.
Me interesa eso de la reencarnación. Ponele que te dicen que te quedan 3 meses de vida y aprovechás para comerte todo (suponiendo que, en el colmo de la mala suerte, tu enfermedad no te impida comer). Al reencarnar ¿arrastrás los kilos de más de tu vida anterior? ¿Habrá algún monje budista que me pueda explicar el asunto con más detalle?
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