domingo, julio 30, 2006

Cambié el celular


Claro ustedes no conocían el celular-ladrillo que uso hace tantos años. Si lo hubieran visto el comentario hubiera sido "¡Ya era hora!".
Sinceramente, las razones del cambio no fueron la pantalla en blanco y negro, los tonos monofónicos , ni la escasez de juegos. Lo que me decidió fué la incomodidad de cargar el ladrillo. Tampoco crean que fue una decisión poco meditada :-). Con la excusa de "no sé si me conservan el nº", ( lo conservan), pasaron un par de años entre "tendría que cambiar el celular" e ir y hacerlo.

Al encarar la compra, tenía muy claro mis requerimientos. Mi celular debía ser lo suficientemente complejo como para:
1) Hacer llamadas.
2) Recibir llamadas.
Pero, claro ya no fabrican teléfonos así. Ahora tengo un celular con un montón de funciones, fotos, ring tones polifónicos y otras funciones que seguramente terminaré usando.

Una vez en casa, las utilidad de tener una hija adolescente se manifestó con todo su esplendor. Ailén cayó sobre el aparatito y me mostró todas las funciones que pude tolerar. Me cambió el tono de llamada "estándar" (un ring-ring como el que hacía el teléfono negro a disco de mi infancia) por no sé que música polifónica. En realidad, yo creo que el ringtone jamás debe ser algo que a uno le guste. Independientemente de lo que uno elija, si el teléfono es parte del trabajo, vas a terminar odiando la músiquita que te dice "trabajo, problemas, o quizás sólo sea tu hija que quiere que la vayas a buscar a lejos-lejísimo-trasmano". Mejor no arruinar algo que te gustaba.

Igual, me parece que me encontré una telefonista. Mi celular ya está secuestrado. Parece que tiene unos juegos maravillosos

9 comentarios:

Anónimo dijo...
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Brigitte dijo...

Así que "tenías" celular nuevo? Jaja!
Con mi marido siempre decimos que no hay que dejarse estar, porque sinó vamos a terminar siendo unos viejos chotos ;-)
Que lo disfrutes!
Besos, Brigitte

Lurdena dijo...

jajajá, me sentí planemente identifacada, me ocurrió lo mismo.
Saludos

Alicia R. dijo...

Gracias por los comentarios .Al final, me divertí un montón programándolo :-)
Brigitte,tu marido tiene razón. Le agradezco la recomendación de la Palm.La uso muchísimo

Lurdena dijo...

Alicia, te enlacé a mi blog, ¿no hay problema?

Ana dijo...

A mi telefono viejo mis hijos le decían "el zapato", creo que era pariente de tu ladrillo. De los ringtones estoy de acuerdo, que necesidad de arruinar el gusto por una melodía. Además yo tardo un buen rato en reaccionar y asociar que una música puede ser un teléfono llamando. Ahora... que algunos de los chiches que traen son lindos.. son lindos.

Antonia Romero dijo...

Pues yo aún no me decido a cambiarlo. El mío no es un "zapatófono" pero te diré que ni siquiera lo compré, me lo regalaron unos grandes almacenes (la única cosa que he ganado en mi vida y me toca un teléfono). Ni hace fotos, ni puedes ver vídeos. Mis hijos se siguen empeñando en mandarme mensajes multimedia que no puedo abrir pero que dicen que son chulísimos.
Yo sigo usando el teléfono para llamar y recibir llamadas y me encantaría tener un "riiiiing" delos de toda la vida en lugar de la horrible musiquita que ni siquiera oigo porque lo tengo al mínimo.
Así pasa, que luego no me entero cuando me llaman.

En fin...

Alicia R. dijo...

Ana y Antonia: de un lado o del otro del charco,o del Atlántico somos de la misma generación ;-) Saludos

Manuel dijo...

Creía que nos ibas a dejar el número :)