miércoles, abril 25, 2007

Fe en el futuro


De la rutina que me impuso (bueno, me armó para optimizar mi bienestar físico y moral) el profesor del gimnasio, el único ejercicio que me fastidia es ese de subir 6584399 veces a un banco. O por lo menos es la sensación que me queda después de hacerlo.
Esperaba ilusionada el cambio de rutina. Especulaba tímidamente con que quizás me lo cambiaría.

Finalmente sucedió. Me lo cambió. Ahora lo hago con tobilleras.

8 comentarios:

Bebe dijo...

Viste, siempre puede ser peor!!!
Por eso yo no tengo rutina alguna, asi nunca puede empeorar nada

Tanhäuser dijo...

¿Estás segura que tu profesor no es descendiente del marqués de Sade?
Besos

Alicia R. dijo...

Bebe. debo reconocer la sabiduría de tu opción.

Tanhäuser, ahora que lo mencionás ¡yo creo que sí! Debería pagarme él :-)

Hurricane dijo...

Si tu profe sabe que ese ejercicio te fastidia, probá decirle que te agrada (el ejercicio). Tal vez por puro contrera lo disminuye.

vane dijo...

hace como yo! no vayas al gym! chan!!!!!!
pesimo consejo el mio, pero bueno! ultimamente la voluntad deportiva la perdí al truco!!!!!!!!!!!!

Alicia R. dijo...

Hurriacane, para darle el beneficio de la duda, nunca le dije si me gustaba o no. La moraleja sería que no hay que confiar en que las cosas se arreglen solas.

Vane, entre falta de ganas, culpa maternal y una gripe hace 10 días que sigo al pie de la letra tu consejo.

Antonia Romero dijo...

Yo voy al gimnasio dos veces por semana pero jamás, oye bien, jamás permito que ningún "profe" "fisio" o nada que se le parezca se acerque a más de dos metros y a esa distancia no les escucho bien (por si acaso llevo música en los oídos).
Son terroríficos.

Alicia R. dijo...

Antonia, tu idea es realmente buena. Me puedo poner los auriculares mientras los alejo con un falso lenguaje de señas :-)