
Noche de invierno. Me acuesto en mi sommier. Me acomodo. Comienzo a quedarme dormida.
zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz
¿Un mosquito? ¿En julio? ¡Debe ser verdad lo del calentamiento global! Tengo sueño. No me importa. No me voy a levantar ahora. Lo voy a ignorar.
Ya me estoy quedando dormida
ZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZ
No me importa. La mente controla al cuerpo.
¡¡¡ZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZ!!!
No tengo idea de dónde guardé la maquinita y las tabletas. Me parece que quedó un aerosol en el vanitory
Me levanto y rocío generosamente con Raid mi ropa, las sábanas y la funda de la almohada. Me acuesto. El olor me invade y me hace sentir mal. Comienzo a preocuparme por tener una intoxicación. ¡Qué sueño! Bueno, no importa, ya me voy a acostumbrar al olor y por lo menos el mosquito
¡¡¡¡¡¡¡ZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZ!!!!
Vuelvo a levantarme. Busco dónde dejé la maquinita. Busco dónde dejé las tabletas. Milgrosamente las encuentro. Corro el sommier para enchufarla. Pongo la tableta. Vuelvo a correr el sommier para acomodarlo. El mosquito desaparece de mi conciencia. Ojalá haya muerto entre horribles sufrimientos (lo dudo) por no dejarme dormir.
¿Cómo puede ser que se extingan los pandas que son tan necesarios como modelo para los osos de peluche y de última viven en China donde no me molestan, y no los mosquitos que me visitan hasta en las noches invernales?